Los secuestros comienzan durante la dictadura militar, donde los jóvenes militantes opinaban sobre lo político y social. La dictadura tenía como objetivo que quienes cuestionaran los fundamentos esenciales de la nación, bajo la palabra subversivo, se los denominaba aquellos enemigos de la patria. Quienes supuestamente alteraban el orden social y contradecian los valores e instituciones de una sociedad estructurada bajo el ideario de la FFAA.
La noche del 17 de septiembre de 1976 un grupo de hombres haciéndose pasar por el Ejercito Argentino, con sus rostros tapados, comenzaron a entrar a casas de familias buscando jóvenes de distintos colegios secundarios para maltratarlos, desnudarlos y hasta manosearlos. Muchos de ellos murieron torturados y algunos siguen desaparecidos.
Cada estudiante tiene derecho a ser respetado y poder opinar libremente.